Los grandes retos que trae un bebé

Conciliación, corresponsabilidad, culpabilidad, guardería, permisos de paternidad y maternidad o excedencias son algunas de las recurrentes etiquetas en torno al tema de la llegada de un bebé a casa.

En el plano emocional, si se desea o necesita volver al trabajo, se recomienda una preparación intensa incluso antes del nacimiento. La llegada del bebé cambia a las personas radicalmente. Disfrutar y aprovechar los momentos que se pasan con el bebé parece una obviedad pero ¿Cómo conseguirlo entre una lista interminable de tareas pendientes, falta de sueño y el sentimiento de cierta desconfianza en nuestras habilidades, conocimientos o experiencia?

He llegado a leer incluso lo recomendable de intentar incluir una rutina deportiva que ayudará a tener más energía y a sentirse mejor. Quizá exista quien haciendo no pocos malabares consiga ratos para ejercitarse, pero honestamente me parece uno más de los muchos consejos que van directos a la larga lista de deberías que con tiranía tanto sufrimiento y malestar generan.

Sacudir la alfombra de prioridades y establecer un nuevo orden surgirá de forma espontánea, así que no hay que esmerarse mucho en seguir rituales sobre qué actividad incorporar o cuándo y cómo llevar a cabo cada cosa. Porque no existe receta sobre cómo ser mamá o papá con plenitud y bienestar que valga para todas las personas.

Grandes dosis de paciencia, actitud positiva, buena voluntad e imaginación pueden ser grandes aliadas eso sí.

Porque no existe receta sobre cómo ser mamá o papá con plenitud y bienestar que valga para todas las personas

 Y antes o después puede surgir una necesidad, la de parar y revisar: ¿es así como quiero disponer de mi tiempo? ¿Hay algún área importante de mi persona que he abandonado? ¿Necesito cambiar la manera en que gestiono algún aspecto de mi vida y me cuesta descubrir cómo hacerlo?

Hablo de esta realidad de recibir un bebé porque la he vivido recientemente, pero estas preguntas pueden ser también compartidas por quienes necesitan un cambio laboral, sentimental o social de cualquier otra índole en sus vidas.

Muchas veces responderemos: “Bah, y qué más da cómo me sienta yo en todo esto. Con llegar a la noche sin quedarme en el intento me conformo”.  Pero en otras ocasiones sentiremos que no, que ya está bien de dejarse para el final, que a lo mejor es posible mejorar en eso que llaman calidad de vida.

Aquí entramos los profesionales de la Psicología y el Coaching. Para acompañarte en el proceso de conocimiento personal, definición de objetivos, cambio y generalización a otros contextos de tu vida. Porque nadie dijo que fuera fácil, pero lo que tienes asegurado es que te vas a descubrir en el intento.  

¿Te animas? ¿Cuál es tu reto?

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