
El uso de teléfonos inteligentes nos permite tener, a pose de dedo índice, un número infinito de aplicaciones.
Nuestra capacidad de planificación se altera de acuerdo al curso de los estímulos que van apareciendo.
El malestar ya de por sí inherente al ritmo vertiginoso de nuestra agenda de «tengo qués», se enrevesa.
¿Por qué no recuerdo qué es lo que iba a hacer en este momento?

Y al tiempo parece que no puedo evitar dejar de estar a varias cosas a la vez. Me va, me va, nos va la vida, de aquí y de allá, como decía una canción.
Hay una teoría de la mente que viene a recordar por qué, o mejor dicho, para qué, funcionamos así.
Tenemos la mente de un mono. Esta analogía, aunque pueda ser un poco humorística, es realmente bastante acertada: Considere que los humanos tenemos alrededor de cincuenta mil pensamientos separados cada día, muchos de ellos sobre el mismo tema.
El Buda, que acuñó la palabra hace unos dos milenios y medio, llamó a este estado mental «Kapicitta».

Puede imaginar que cada pensamiento es una rama, y usted, o al menos la atención de su mente consciente, es de hecho un mono, que se balancea de rama de pensamiento a rama de pensamiento, todo el día.
Con el ruido de este mono, se vuelve casi imposible estar presente y concentrarse en el momento en que estamos. ¡En cambio, nos dejamos llevar por las copas de los árboles!
Debido a nuestra capacidad innata para pensar, es fácil para la mente de mono alimentarse de estímulos.
Cuando prestamos nuestra atención a demasiadas cosas a la vez, pasamos nuestras vidas corriendo de una cita a otra y nos enfocamos en lo que aún tenemos que hacer en lugar de lo que estamos haciendo actualmente. Los pensamientos son como docenas de árboles con fruta atractiva que nuestro mono interior quiere perseguir.
¡Increíble! ¡Míralo ir!, allí está preocupado por tu cita del próximo martes, ¡oh!, ahora está arriba de ese árbol criticando tu desempeño en el trabajo la semana pasada, luego te está recordando que el coche necesita una revisión.

La cuestión es: necesitamos al mono de nuestro lado. Es útil porque en nuestras vidas ocupadas, se mantiene al tanto de todo. El problema ocurre cuando, como todos los monos pequeños con mucha actividad, está bastante excitado.
El mono vive dentro de nosotros, pero no nos controla si somos conscientes de su presencia. Así que tenemos un amplio recorrido para adiestrar amablemente la capacidad de saber en qué está el mono a cada momento, y alimentar con él una relación amiga.
Aquí te dejo un recurso para profundizar en las posibilidades de la meditación como llave para adiestrar a tu mono interior. En este otro vídeo podrás entender las claves principales de esta teoría de la mente, de la mano de Marshall Goldsmith, uno de los consultores, educadores y autores ejecutivos más reconocidos del mundo. Ha sido un pionero ayudando a líderes para alcanzar un cambio positivo y duradero en su comportamiento. Sus libros What Got You Here Won´t Get You There y Triggers han sido reconocidos entre los 100 mejores libros de liderazgo y éxito jamás publicados.
Comprender al mono parlanchín de nuestro monólogo interno, y cómo vivir en armonía con él, es esencial.
Porque no es posible estar en dos lugares a la vez y te va a tocar aprender a entretenerlo:
¡Ten siempre listo un buen puñado de cacahuetes!
