
El estrés crónico afecta tu ciclo de sueño, interfiere el descanso, divide tu atención, impide tu concentración plena, provoca olvidos frecuentes, genera sentimiento de estar sobrepasado. Lo positivo de su cualidad para prepararnos hacia la acción y conseguir afrontar exitosamente situaciones que constituyen un desafío, se transforma en lo negativo de no dar abasto en la gestión emocional y de tareas.

El cerebro se transforma tras un periodo de estrés crónico producido por exceso de trabajo o problemas familiares de la siguiente manera: el eje HPA (hipotálamo – pituitario – adrenal), que prepara al sistema endocrino para la respuesta instintiva de afrontamiento generando cortisol, queda alterado por sobreexposición, y con él los procesos cognitivos relacionados con la memoria, el razonamiento y las emociones.
Experimentos en laboratorio vienen por su parte a demostrar cómo los efectos del estrés van más allá del organismo: las crías de ratones ven alterado también su Adn por exposición al estrés en gestación, lo que viene a sostener las teorías epigenéticas.

Hábitos diarios como el practicar deporte y meditación vienen a contrarrestar los efectos del estrés al tiempo que incrementan tu bienestar.
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🏭Controla el estrés antes de que éste te controle a ti.💨💨💨
