
A veces, las dudas, las inseguridades, los miedos o la propia ansiedad ante el fracaso nos impiden avanzar. Son esos pequeños temores los que se vuelven grandes obstáculos en nuestro camino hacia lo que deseamos realmente. Con ellos no hacemos más que tropezarnos y obsesionarnos con la idea de que, hagamos lo que hagamos, vamos a fracasar.

Esto hace que nos obsesionemos con las posibles piedras del camino, en lugar de reconocer todo lo que llevamos recorrido. Produce que pensemos más en las amenazas que pueden aparecer que en las posibilidades que se abren ante nosotros. Nos dejamos llevar por nuestras inseguridades, en lugar de centrarnos en nuestras fortalezas.
Somos nuestra mayor amenaza en cuanto a la consecución de nuestras metas.

Jorge Bucay, en su maravilloso relato titulado “Obstáculos” nos habla de esta manía de perjudicarnos a nosotros mismos.
Espero que disfrutes del cuento y reflexiones sobre él.
